Hogar

HPIM3257

Muerto, vivo,

no sé porqué respiro,

¿Para qué?

Si no puedo pensar,

pensar, pensar en lo que pienso.

Sentir, lo que siento.

Respirar ese aroma,

que antes era victoria,

ahora con suerte,

será, sólo una amarga derrota.

Mis lágrimas crean un afluente,

que desemboca en un mar,

desolado y árido,

que nunca se llena,

ni encuentra su fin.

Mis ojos pierden su color,

se va,

desaparece,

por el agujero negro que a su vez deja.

Abandono este cuerpo,

alma,

pensamiento,

corazón.

Si alguna vez tuve,

tal vez un espejismo más,

en este árido desierto,

que se abre através  de mí.

Tal vez,

sólo tal vez,

haya un lugar,

en este mar,

que yo pueda llamar hogar.

©Luis Marcos Asensio.
 ®Todos los derechos reservados

 

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